Apenas abrí los ojos lo supe. Un dolor que taladreaba mis pupilas y me daba la sensación de tener clavos atravesándome la sien. Migraña. Me demoré unos segundos en levantarme. Sabía que casi de inmediato sentiría un golpe certero en la parte alta de la frente y un bamboleo que se confunde con la misma reacción que causa el consumo excesivo de alcohol. "Tengo resaca pero si la juerga de la noche anterior", pensé. Miré mi reloj y solo en ese momento me percaté de lo inevitable: Eran las 8 de la mañana. Tendría que bañarme en dos minutos, cambiarme en uno y tomar un café con migradorixina en medio y aún así llegaría tarde al trabajo. Y no solo eso: los taladros imaginarios se volverían reales. No había peor tortura para una persona con migraña que ser embutida en una obra repleta de obreros rompiendo y picando por todas partes.
Aún así me arrastré hasta la ducha, ya que por alguna razón masoquista todavía quería ir al trabajo. Me bañé, me cambié y fue cuando llegué a la cocina que mi mamá me preguntó que me pasaba. Debía tener una cara de habérmela pegado anoche o mas bien, de haber sido atropellada por una aplanadora. Le dije que era migraña y me recomendó no ir al trabajo.
La migraña funciona así: un minuto puede estar bien, sentir que el dolor te pasa; al siguiente, quieres que alguien te dispare porque ya no soportas las punzadas en los ojos. No es cosa de tomarse un analgésico, porque el dolor puede disminuir (casi nunca pasa del todo), pero al menor amargón, al menor ruido vuelve como un tsunami y te tira al piso. La gente común no comprende estas cosas, porque piensan que uno exagera. No es sólo el dolor, sino que te dan naúseas y apenas puedes abrir los ojos. Olvídate de manejar o de tratar de concentrarte en cualquier cosa.
Finalmente ya no pude más. Me tomé una pastilla y me tiré a dormir. Mi mamá me hizo el favor de llamar a la oficina. Le contestó uno de los ingenieros y le dijo, amablemente, que si quería podía tomarme el dia libre.
Todo parecía salir bien. Hasta que CF llamó a mi celular.
Antes de esto, incluso había pensando ir a la oficina en la tarde. Después, pensé ir, pero para renunciar.
(continuará)
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